[size=16px]Lo que México necesita: Cualidades de un buen líder[/size]
Ya sea que estés buscando la cumbre del éxito, o simplemente tratando de pasarla bien en la vida, estas recomendaciones facilitarán muchos tus esfuerzos.
"En mi experiencia como asesor de comunicaciones y medios de información", dice Roger Ailes, "he descubierto que, si una persona sabe ser agradable con los demás, estos le perdonarán cualquier error que cometa. En caso contrario, de nada le valdrá hacer bien todo".
Esto es cierto. Aquellos dirigentes que saben ser resueltos, y a la vez amables, son quienes seguramente formarán la futura élite de nuestras sociedades.
A este tipo de actitud de se ha denominado como "factor de simpatía". En la política, los "votos de simpatía" pueden ganar las elecciones y lo mismo ocurre en el mundo de los negocios.
Gracias a una actitud simpática es que los dirigentes, en todos los campos, tienen que actuar convenientemente, a pesar del escrutinio público, ganándose la buena voluntad de todos: superiores, colegas, subordinados, colaboradores y medios de información.
Nadie puede enseñarnos con exactitud a ser amables. Quienes se esfuerzan demasiado no lo logran. Sin embargo, es posible definir algunas cualidades que poseen las personas amables:
El optimismo: El pesimista ve la dificultad que hay en cada oportunidad. El optimista ve la oportunidad que hay en cada dificultad.
La capacidad de lograr que los demás se sientan bien: Los jefes que saben dominar sus emociones no ponen nerviosos a sus subordinados, estimulándolos a ser más productivos.
Las personas amables, en resumen, no se toman demasiado en serio, ni a sí mismas ni a sus cargos. Esto se demuestra tanto en las presentaciones públicas como en sus relaciones personales.