Dentro del frío invierno de mi corazón
siento que tú estás ahí para abrigarme,
dentro de la soledad que me come por dentro
estás tu para ayudarme a parar.
Una sutil palabra, una sonora frase
y estaré contigo en breves instantes.
No podré asegurar el éxito
no podré prometerte nada,
no podré aceptar un cumplido,
voy a odiar siempre tus palabras.
Cuando veas que ya no puedo más,
no me dejes.
Cuando creas que tus palabras
caen en oídos sordos,
no me dejes.
Y a veces estaré, pero sin estar
y sin estar, estaré.
Sonreiré aunque me cueste más que respirar.
Gritaré cuando tengas ganas de llorar.
Lloraré cuando muera dentro de mi.
Y si el frío de mi corazón
azota por asomo el tuyo,
no me dejes.