Esta poesía está publicada en el libro "Aires de Libertad" página 218 del Centro de Estudios Poético.
EL DOLOR DE AMAR
Él reía y yo podía ver sus dientes de marfil.
Él dormía y yo me perdía en sus ojos cerrados.
Él simplemente era él, y yo un mundo aparte.
Exasperante sufrimiento
del que no me quiero desprender.
le observaba mientras dormía perdida en mis
pensamientos.
Besarle hubiese sido besar el cielo,
un cielo amargo y dulce que mataba lentamente
mientras te miraba con esos ojos sin fin,
profundos ojos negros que me llevaban a la
desesperación y me hacían volver a vivir.
Sinuosa silueta que se perdía en la inmensidad de
la noche, difuminando el resto del mundo
para mí.
Mi obsesión, hilarante supina estupidez que me
recorría cada vez que me miraba.
Si quererle es un pecado,
si estar a su lado está prohibido.
No me importa haber vivido,
sólo para haberle amado.