Como lo he dicho anteriormente en mis comentarios, no es de mi mayor agrado la poesía de esa manera... no coloco demasiado cuidado a la sintaxis por que buscando una palabra que rime con la otra se pierde parte de la esencia del escrito... desde mi punto de vista... sin embargo no deja de haber cierto aire interesante dentro de tu poema...
No es que no haya gente que no le gusta la poesía... mírame a mi, tengo ya varios escritos en mi perfil que ya parece más bien diario por que nadie se pasa... creo que podría matar a alguien y dejar las pruebas escritas en mi perfil y nunca se sabría la verdad por que nadie pasa... simplemente es cuestión de aprender que estamos en un sitio más bien solitario, hasta el momento me ha parecido bueno y trabajado pero aún le falta... y ojalá hubieran más personas con el ánimo y el tiempo de colaborar... lastimosamente yo no cuento con lo segundo... y bueno, como raro en mi me he dado cuenta que estoy disvariando jejeje
"Es tan corto el amor y es tan largo el olvido" Pablo Neruda
Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante.
El que bajo las nubes se queda silencioso.
Pienso: si alguno me tocara las manos
se iría enloquecido de eternidad,
húmedo de astros lilas, relucientes.
Estoy solo de espaldas transformándome.
En este mismo instante un saurio me envejece y soy
leña
y miro por los ojos de las alas de las mariposas
un ocaso vinoso y transparente.
En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho.
De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego
con rocío.
Sé que en este momento, dentro de mí,
nace el viento como un enardecido río de uñas y de
agua.
Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas.
A veces un lapacho me corona con flores blancas
y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo
de la tierra.
De cara al infinito
siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo.
Si se me antoja, digo, si esperase un momento,
puedo dejar que encima de mis ingles
amamante la luna sus colmillos pequeños.
Zorros la cola como cortaderas,
gualacates rocosos,
corzuelas con sus ángeles temblando a su costado,
garzas meditabundas
yararás despielándose,
acatancas rodando la bosta de su mundo,
todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste
nada y mi alegría.
Después, si ya estoy muerto,
échenme arena y agua. Así regreso.
MANUEL J. CASTILLA
Manuel J. Castilla nació en la casa ferroviaria de la
Estación de Cerrillos (Salta), el día 14 de agosto de 1918.
Realizó estudios primarios en la Escuela Zorrilla para luego
estudiar el secundario en el Colegio Nacional de su
provincia natal.
Se dedicó al periodismo y las letras. Es uno de los
escritores fundadores del grupo "La Carpa". Además de sus
colaboraciones en diarios y revistas nacionales, publicó los
siguientes poemarios:
Agua de lluvia (1941), Luna Muerta (1944), La niebla y el
árbol (1946), Copajira (1949,1964, 1974), La tierra de uno
(1951, 1964), Norte adentro (1954), El cielo lejos (1959),
Bajo las lentas nubes (1963), Amantes bajo la lluvia (1963),
Posesión entre pájaros (1966), Andenes al ocaso (1967), Tres
veranos (1970), El verde vuelve (1970) y Cantos del gozante
(1972), Triste de la lluvia (1977), Cuatro Carnavales
(1979). También publicó un texto en prosa: De solo estar
(dos ediciones en 1957) y el libro Coplas de Salta (1972,
con prólogo y recopilación de Castilla).
En 1957 obtuvo el Premio Regional de Poesía del Norte
(trienio 1954-56, Dirección General de Cultura de la
Nación), por su libro Norte adentro fue galardonado con el
Premio "Juan Carlos Dávalos" para obras de imaginación en la
producción literaria (trienio 1958-60, Gobierno de Salta)
por el poemario El cielo lejos, y con el Premio del Fondo
Nacional de las Artes (Mendoza, Trienio 1962-64) por su
libro Bajo las lentas nubes. En 1967 recibió el Tercer
Premio Nacional de Poesía por su obra Posesión entre
pájaros. Entre otras de sus más importantes distinciones se
incluyen el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de
Escritores (1973), el Primer Premio Nacional de Poesía del
Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio
1970-72) y el Primer Premio Nacional de Poesía del
Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio
1973-75). Falleció en Salta, el 19 de julio 1980 por razones
de diabetes.
En la escritura de Manuel J. Castilla convergen narración,
poesía y mito. En el libro De sólo estar, la estructura
prosaica y la intensidad lírica condensan la presencia de
los mitos del tiempo y del carnaval. La línea de conciencia
social trazada por Castilla en su producción lírica y
narrativa es fundante en la literatura del NOA y
posteriormente otros escritores retomarán esa problemática,
como Héctor Tizón, Daniel Moyano, Francisco Zamora o Carlos
Hugo Aparicio.
No es que no haya gente que no le gusta la poesía... mírame a mi, tengo ya varios escritos en mi perfil que ya parece más bien diario por que nadie se pasa... creo que podría matar a alguien y dejar las pruebas escritas en mi perfil y nunca se sabría la verdad por que nadie pasa... simplemente es cuestión de aprender que estamos en un sitio más bien solitario, hasta el momento me ha parecido bueno y trabajado pero aún le falta... y ojalá hubieran más personas con el ánimo y el tiempo de colaborar... lastimosamente yo no cuento con lo segundo... y bueno, como raro en mi me he dado cuenta que estoy disvariando jejeje
"Es tan corto el amor y es tan largo el olvido" Pablo Neruda
Viktor_SalEm
Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante.
El que bajo las nubes se queda silencioso.
Pienso: si alguno me tocara las manos
se iría enloquecido de eternidad,
húmedo de astros lilas, relucientes.
Estoy solo de espaldas transformándome.
En este mismo instante un saurio me envejece y soy
leña
y miro por los ojos de las alas de las mariposas
un ocaso vinoso y transparente.
En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho.
De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego
con rocío.
Sé que en este momento, dentro de mí,
nace el viento como un enardecido río de uñas y de
agua.
Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas.
A veces un lapacho me corona con flores blancas
y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo
de la tierra.
De cara al infinito
siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo.
Si se me antoja, digo, si esperase un momento,
puedo dejar que encima de mis ingles
amamante la luna sus colmillos pequeños.
Zorros la cola como cortaderas,
gualacates rocosos,
corzuelas con sus ángeles temblando a su costado,
garzas meditabundas
yararás despielándose,
acatancas rodando la bosta de su mundo,
todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste
nada y mi alegría.
Después, si ya estoy muerto,
échenme arena y agua. Así regreso.
MANUEL J. CASTILLA
Manuel J. Castilla nació en la casa ferroviaria de la
Estación de Cerrillos (Salta), el día 14 de agosto de 1918.
Realizó estudios primarios en la Escuela Zorrilla para luego
estudiar el secundario en el Colegio Nacional de su
provincia natal.
Se dedicó al periodismo y las letras. Es uno de los
escritores fundadores del grupo "La Carpa". Además de sus
colaboraciones en diarios y revistas nacionales, publicó los
siguientes poemarios:
Agua de lluvia (1941), Luna Muerta (1944), La niebla y el
árbol (1946), Copajira (1949,1964, 1974), La tierra de uno
(1951, 1964), Norte adentro (1954), El cielo lejos (1959),
Bajo las lentas nubes (1963), Amantes bajo la lluvia (1963),
Posesión entre pájaros (1966), Andenes al ocaso (1967), Tres
veranos (1970), El verde vuelve (1970) y Cantos del gozante
(1972), Triste de la lluvia (1977), Cuatro Carnavales
(1979). También publicó un texto en prosa: De solo estar
(dos ediciones en 1957) y el libro Coplas de Salta (1972,
con prólogo y recopilación de Castilla).
En 1957 obtuvo el Premio Regional de Poesía del Norte
(trienio 1954-56, Dirección General de Cultura de la
Nación), por su libro Norte adentro fue galardonado con el
Premio "Juan Carlos Dávalos" para obras de imaginación en la
producción literaria (trienio 1958-60, Gobierno de Salta)
por el poemario El cielo lejos, y con el Premio del Fondo
Nacional de las Artes (Mendoza, Trienio 1962-64) por su
libro Bajo las lentas nubes. En 1967 recibió el Tercer
Premio Nacional de Poesía por su obra Posesión entre
pájaros. Entre otras de sus más importantes distinciones se
incluyen el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de
Escritores (1973), el Primer Premio Nacional de Poesía del
Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio
1970-72) y el Primer Premio Nacional de Poesía del
Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio
1973-75). Falleció en Salta, el 19 de julio 1980 por razones
de diabetes.
En la escritura de Manuel J. Castilla convergen narración,
poesía y mito. En el libro De sólo estar, la estructura
prosaica y la intensidad lírica condensan la presencia de
los mitos del tiempo y del carnaval. La línea de conciencia
social trazada por Castilla en su producción lírica y
narrativa es fundante en la literatura del NOA y
posteriormente otros escritores retomarán esa problemática,
como Héctor Tizón, Daniel Moyano, Francisco Zamora o Carlos
Hugo Aparicio.